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Sidra

El origen de la palabra es griego, Sikera, que en latín paso a ser sizra, y ya de ahí no fue muy difícil la transformación a la actual palabra. Estrabón escribió sobre la sidra en el siglo I a.c., y se hizo eco de que los astures ya la consumían. El caso es que el oro líquido astur ha llegado hasta nuestros días con una salud de hierro, ya que Asturias sigue siendo el principal productor de sidra, copando el 80% de la producción nacional. Más de setenta “llagares” elaboran 40 millones de botellas de sidra, repartidas casi a partes iguales entre sidra natural y sidra espumosa, que se exporta a más de cincuenta países.

gastroviedoRegión de manzanas

Asturias es una región de manzanas, ya que  cuenta con la mitad de todas las variedades que existen en el mundo. No todas las manzanas sirven para hacer sidra, pero un gran número de ellas sí. La Denominación de Origen admite 76 variedades, pero la cifra de las presentes en la región se acerca a las quinientas.

La sidra se comparte

Hay que ser precavido nunca digas “culón”. La sidra se sirve por botellas, se comparte y se toma por culines o culetes. Y lo que es más importante, se tiene que beber de un solo trago. Si tu primera experiencia con los más de cien mililitros de sidra que se suele echar en el vaso es traumática o te sientes incapaz de ingerir semejante cantidad de un solo trago puedes pedir al camarero que el próximo que te eche sea más “piquiñín”.

En Asturias el precio de una botella de sidra ronda los tres euros, un poco más si tiene Denominación de Origen. Como ves, es un precio más que razonable para contener setenta centilitros de una bebida delicada, que tarda en elaborarse cerca de seis meses, y que tiene múltiples propiedades saludables.

La sidra combina de maravilla con buena parte de la gastronomía de la región. Armoniza perfectamente con pescados, fabada, arroces, y funciona como un bálsamo con los quesos, al limpiarnos la boca y prepararnos el paladar para el siguiente bocado.

Tipos de sidra

En el mercado se pueden encontrar distintos tipos de sidra. Por un lado está la sidra natural, que se consume en sidrerías y se escancia. Por otro la sidra natural espumosa, también acogida a la Denominación de Origen y que se elabora de la misma forma pero con la diferencia de que durante el proceso realiza una segunda fermentación, ya sea en la botella (método champenoise) o en depósitos de inox (método granvas).

Sidra de hielo

Y después podemos encontrar la sidra de hielo, cada vez más pujante, que se puede elaborar bien congelando la manzana o bien sometiendo al mismo proceso al mosto, que se concentra al tener diferente punto de congelación que el agua que contiene. Es una bebida de postre, que mantiene la acidez de la sidra pero que tiene una buena cantidad de gramos de azúcar que la equilibra.

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